George Harris, un «niche» con humor para triunfar

Empieza en el norte, y su dispersión lo arroja al sur y a veces al este o al oeste, pero todo parece estar sabiamente concebido como plan perfecto. Puede ir del timbo al tambo cualquier día de la semana llevando el nombre, las costumbres y las tradiciones de nuestro país por todo el mundo, pero el jueves es sagrado para Miami. Un cuentacuentos sin desperdicios, un elocuente sagaz, un verbo folklórico que no perdona, ese es George Harris.

Por Belén González. Miami / Soy Musiú

La comedia ha sido la plataforma perfecta para que este venezolano, que nos ha reconciliado con lo “niche” que hay en cada uno de nosotros y que nos motiva a no abandonar la lucha diaria hasta “triunfar”; cohesiona a la diáspora venezolana con sus rutinas que evocan vivencias de la niñez, experiencias familiares, lugares conocidos y hasta sabores que nos llevan, a lo largo de su show, al país de los recuerdos, ése que tanto extrañamos.

El George Harris “de toda la vida”, se ha convertido en un verdadero fenómeno, en un punto de encuentro, en un compendio de venezolanidad, con un sello de calidad enmarcado en su sencillez, inteligencia y “alegría de vivir”.

Y es que cómo no identificarse con sus cuentos sobre un Toddy batido con el tenedor y lleno de grumitos, los ThunderCats, el robarse una llamada de un teléfono de disco, un viaje de aventura a La Guaira o a Margarita con los panas de la universidad, o una de esas miradas de madre que nos llamaban a botón de inmediato, a veces con la “chancleta en la mano”.

Como él mismo cuenta, creció, al igual que muchos de nosotros, odiando el bistec de hígado, comprando tequeñones en la cantina del colegio, jugando con los amigos en la planta baja del edificio y bajo la vigilancia estricta a la que, por tradición, se somete a casi todo hijo único, siempre alertándole sobre lo peligroso que podría resultar la cercanía del sereno en su vida.

George estudió Comunicación Social en la Universidad Central de Venezuela, trabajó en RCTV, y comenzó a coquetear con la comedia en la noche caraqueña. Hasta que un buen día decidió agarrar sus macundales y mudarse a España. Allá estudió teatro, y trabajó, como cualquier inmigrante, haciendo casi que de todo, “pelando” pero digno. Su buena estrella y su insistencia lo llevaron a un escenario madrileño para hacer un monólogo, supuestamente breve, pero las historias lo atraparon y no lo dejaron salir hasta más de una hora después.

El cuentacuentos

“No empecé hablando exactamente de mi historia, sino aquella de mucha gente que conozco, que al final se fusionaban con mis propias experiencias, y entendí que compartimos muchísimas vivencias, como venezolanos, y como latinos, como esa madre trabajadora que nos vigilaba por teléfono desde la oficina cuando salíamos de la escuela”, cuenta George Harris.

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Imagen cortesía George Harris

Su mamá, referente habitual en cada show, es un puntal en su vida, pero no es el personaje del que habla en sus presentaciones, no se convertía en Mumm-Ra (villano de los ThunderCats) cuando se ponía brava, ni lo amenazaba con una chola de madera del DrScholls, pero si escondía el reproductor quita y pon en el carro, y como toda mujer de los ochenta, llevaba a todos lados una maxi cartera en la que había casi de todo.

Gracias a ella, que es ciudadana americana, llegó a Miami con residencia, y comenzó una aventura que lo catapultó a la fama, como él mismo dice a punta de “constancia, disciplina y talento”. “Antes de llegar aquí –destaca-, yo ya estaba haciendo contactos para trabajar, y tocando puertas logré subirme al escenario apenas unos días después, así comenzó todo”.

Después de presentarse en varios lugares, se instaló en la sala Catarsis, uno de los espacios del conocido Teatro Trail de Miami. “Lo primero que me dijeron era que el jueves era un mal día, pero lo escogí- Al principio, el público era escaso, sólo amigos; sin embargo, ellos comenzaron a llevar a otros amigos, la voz se fue corriendo y de repente el espacio se quedó pequeño”, afirma. No fue trabajo de un día, sino el resultado de mantenerse a flote todos los jueves, así pasaron tres años.

La necesidad de un espacio más grande para sus seguidores lo llevó al Teatro Bar Flamingo, en Brickell, donde tiene más de cuatro años presentándose, cada jueves, a casa llena. Pero no solamente eso lo ha colocado en un nivel cotizado, sino el uso de YouTube para que su show no estuviese sujeto a recortes limítrofes.

Risas sin fronteras

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Imagen cortesía George Harris

Progresivamente se convirtió en invitado habitual de miles de hogares, sin que el día o la hora se interpusieran. Los venezolanos en el mundo, esperaban el video cada semana para sentirse unificados, para sonreír a pesar de las dificultades y para llenarse de la energía positiva que George Harris exuda.

Su rutina de trabajo es organizada, pero la conclusión de quienes lo conocen es que su show es simplemente su esencia. “Armo el show el mismo día –confiesa George-, unas cinco horas antes, en base a las noticias más insólitas, llamativas y ocurrentes de la semana, pero la verdad es que cuando subo al escenario improviso casi todo, y fluye”.

Critica, se burla de todo y de todos, incluida su persona, habla sin reparos, y sus frases son ya un referente en la comunidad venezolana, que entiende a la perfección términos como el “muñeco” o la “flor”, porque en su juego de humor, lo picaresco también se hace presente.

La diáspora venezolana, ha sido el detonante de su éxito. Como parte del trabajo comenzó a viajar y descubrió que hay venezolanos “en los rincones más inesperados del mundo”, y que ese público lo recibe siempre como a alguien de la familia.

George Harris Instagram
El humorista venezolano se presentará en Santiago de Chile en agosto.Imagen cortesía @elgeorgeharris

“Yo me siento bendecido con tantas muestras de amor, me encanta que la gente me sienta cercano, que me vean como a un primo, un amigo “de toda la vida”, que se sientan a gusto conmigo, identificados con el show, eso es trascender la pantalla, y es que cuando uno es empático con la gente, ellos te abren el corazón”.

Su experiencia con los venezolanos aquí en Florida la cataloga como excelente, pues esta comunidad lo ayudó al principio y se ha convertido en su público habitual. Pero además, son los venezolanos quienes lo han llevado a distintos lugares del mundo, “nunca imaginé llegar a Estocolmo o París y presentarme a casa llena compartiendo una emoción, un sentimiento”. En efecto, su público está en lugares remotos como Australia, China y Dubái, y desde allá le envían mensajes para que los visite. “No puedo creer que estamos en todas partes”, afirma con una sonrisa.

“Yo amo a Venezuela, a los venezolanos y es por eso que en todos mis shows deseo para quienes están ahí, que las bendiciones se multipliquen, que les salgan los papeles, que llegue el billete, que triunfen”.

George Harris es consciente de que emigrar es duro, y llegar a un país con una cultura distinta a la nuestra es un proceso al que hay que acoplarse, pero se puede.

Con genuina humildad destaca “Yo viví en España, y regresar años después, reuniendo a mil personas en un teatro de la Gran Vía, después de haber pateado tanta calle y pelado tanta bola, es una sensación gratificante, y una prueba de que se puede, porque si yo lo logré, los venezolanos que están el mundo, una gente alegre, emprendedora y preparada, también puede, no tengo duda”.

Política y fe

En el show aclara que él no es dirigente político, pero sin duda es un activista, un ciudadano convencido de que todos debemos aportar lo mejor de nosotros para recuperar a la Venezuela que el chavismo nos ha secuestrado.

Entre un chiste y otro, deja colar un mensaje, el apoyo a la venezolanidad, a la lucha de quienes enfrentan a un gobierno que lo ha destruido todo. “Bueno, no hago necesariamente activismo político, pero estoy convencido de que toda persona con algún nivel e influencia tiene el deber de dar un mensaje, de crear conciencia, de llevar a la gente a reflexionar, siempre desde una perspectiva positiva”.

“La situación de Venezuela va a pasar, esto va a pasar, es un camino arduo pero temporal, yo estoy seguro de eso”, señala con absoluta convicción.

Se considera alegre, fiel, consecuente, amigo, positivo y un hombre de fe, por eso agradece y bendice su vida, y distribuye sus bendiciones a todos los venezolanos, los que están en el país y los que están regados por el mundo.

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Imagen cortesía George Harri

“Cuando yo tenía como 13 años –relata el comediante-, me asaltaban a cada rato, entonces un día la mamá de una amiga me dio una estampita del Arcángel Miguel y me dijo «cuando te sientas en peligro, pídele que te proteja», lo comencé a hacer y de verdad me sentí más protegido. Entonces un día que tenía un show en Venezuela, y a sabiendas de que la gente salía de noche asustada y estaba preocupada por la situación del país, me lleve en mi maleta de mano un montón de estampitas y la repartí del después del show”.

Quienes le conocen, saben cuánto chiste se arma a punta de “velones encendidos” y plegarias jocosas, sin embargo, denota que “Ahora cada vez que salgo de Miami, lugar al que visito, show en el que reparto esas estampitas del Arcángel Miguel para que acompañe a todos esos venezolanos regados por el mundo, para que como yo se sientan protegidos y seguros”.

Considera que para emigrar hay que moldear la actitud, hay que ser humilde. “La humildad nos tiene que caracterizar, eso nos hace grandes, pero además debemos mantener la alegría que nos caracteriza, no deprimirnos, ni fallar, no podemos darnos ese lujo, debemos enfocarnos en la bendición que nos dio Dios de poder vivir en otro país, cada día hay que dar las gracias y avanzar”.

Comediante y motivador, un hombre de éxito y contagiante alegría. “Esto es lo que decidí hacer, lo que amo hacer, y Dios me bendijo con la oportunidad”. Así es él, seguro, directo, y virtuoso.

Redes sociales

Instagram: @elgeorgeharris
YouTube: El Show de George Harris
Twitter: @ElGeorgeHarris
Facebook: George Harris
Home page: www.elgeorgeharris.com

 

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