“Buda Bar Hot Dogs”, familiaridad y tradición venezolana en Madrid

De amor, unión y perseverancia han regido su entorno como una tradición familiar que supera dificultades y traspasa fronteras. Del oriente venezolano a la regia Madrid, asumen el reto gastronómico con sazón y simpatía venezolana. Conscientes de que el futuro es incierto, la buena vibra del “Buda” Noel y el empuje de Lexaida, son la amalgama que reúne a coterráneos y cautiva a madrileños en un mismo lugar, Buda Bar Hot Dogs.

Por Zeudy Acosta Paredes / Soy Musiú

Vivir en una de las urbes más importantes del planeta, no es cosa fácil, en especial cuando se trata de inmigrantes; y pese a que la familia Hernández tiene ascendencia española que les facilitó los procesos de legalidad, llegar a este país con la idea de que todo estará servido es un error innegable. Ellos lo entendieron siempre, por eso Leonela Hernández (ingeniero civil), la mayor de los hijos, es la primera en emigrar. Buscando un mejor porvenir, en 2015 emigra a España con el objetivo de cursar un Máster; al siguiente año llega su padre Noel, y unos meses más tarde, su madre Lexaida.

“Con la llegada de mi mamá –explica Leonela-, se concreta la idea de encontrar una manera de generar ingresos para la familia, y comenzamos con poco, pero hemos ido creciendo”. Hoy, la joven ejerce su carrera y en los ratos libres, se suma al equipo que lideran sus padres en el negocio que abrió las puertas hace 9 meses.

En una superficie de 8.700 metros cuadrados en los que se erige el Mercado Maravillas de Madrid (calle Bravo Murillo) y sus más de 250 locales de frutas, carnes, pescado y comida preparada, hay uno ocupado por venezolanos, Buda Bar Hot Dogs; es el resultado del trabajo conjunto de una familia que proviene del estado Anzoátegui y que por etapas se mudó a la capital del encanto y la alegría.

Mercado de Maravillas, Madrid
“Buda Bar Hot Dogs” (local 209-212) se encuentra ubicado en el Mercado de Maravillas, en Madrid España.

La ciudad que nunca duerme

Sobre una enorme meseta, a 650 metros sobre el nivel del mar, se erige Madrid (la capital más alta de Europa), una ciudad turística por excelencia, por su potencial artístico y cultural, pero también reconocida por su gastronomía que conserva tradiciones milenarias, como los calamares a la romana, la tortilla de patatas, los chopitos o patatas bravas; competir con ello no es una asignatura pendiente para los Hernández, es un punto de agenda diario, porque se trata de conquistar paulatinamente a un paladar que se diferencia abismalmente del nuestro. Sin embargo, para esta familia, cada plato, cada combinación de alimentos y sabores es la apuesta a ganar aprobación y deferencia.

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Buda Bar Hot Dogs, punto de encuentro de venezolanos para disfrutar de la comida que nos representa.

“Mis padres tienen mucho optimismo, aunque a veces cuesta un poco el hecho de “comenzar de cero” cuando ya tienes una vida estable hecha en tu país. Allá teníamos una empresa familiar en el área de construcción civil. Sin embargo, saben que por la situación de nuestro país es necesario intentar abrir otros caminos”.

Conscientes de que no es fácil correr siempre con esa fortuna en este tipo de negocios, a Buda Bar Hot Dogs le viene favoreciendo la atención que brindan sus dueños, la variedad, la presentación que tienen sus platos y, ese sabor único y especial sazón, que motiva a los venezolanos residenciados en la ciudad, a visitarlos y siempre volver; “hemos combinado lo nuestro con otros alimentos de aquí, para que cada vez sean más los citadinos, nuestros clientes; así como los turistas que vienen a Madrid”.

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Foto cortesía Instagram @budabarhotdogs

Quien visita el local 209-212 del Mercado Maravillas de lunes a sábado, puede entonces encontrar un menú variado y pintoresco con la combinación de ambas culturas en algunos platos. “los panes, cachapas, o arepas podemos ofrecerlos con el chorizo de aquí. Tenemos como postres tortas tradicionales venezolanas, golfeados, tres leches. Cachapas con cochino, arepas, sándwich de pernil, jugos de parchita y guanábana; pero también metemos las cañas (cerveza) españolas. El perro caliente al estilo venezolano no puede faltar. Los postres y jugos como también son poco comunes aquí, la gente venezolana los pide porque los extraña y otras personas por curiosidad de probar lo de nuestro país”, comenta Leonela.

¿Ha sido buena la receptividad de los madrileños?

El público español muy bien. Cada día van más a probar nuestra gastronomía. Y en general, los comentarios son muy buenos. Y se les ve volver muy a menudo a los españoles y de muchas otras nacionalidades.

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Foto cortesía Instagram @budabarhotdogs

Pídele a Buda

El emprendimiento de venezolanos en territorio de José Ortega y Gasset y Raúl González, no es nuevo, pero en la última década ha ido en ascenso, de manera que para los Hernández “representa una buena alternativa para ganarse la vida y al mismo tiempo “no depender” de que nos contrate otra persona, por así decirlo”, expone la joven.

En general, los negocios de venezolanos se identifican con nombres fáciles de relacionar con el argot o modismos nuestros, Sin embargo, en el caso de los Hernández, hay algunas variantes.

¿Por qué Buda?

Fue un poco idea familiar, por mi padre a quien sus hijos y sobrinos cariñosamente le llamamos “buda”, por ser consentidor. Es algo simbólico, como que “buda” (mi padre) nos apoya cuando necesitamos algo. “Pídele al buda eso que deseas”.

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Foto cortesía Instagram @budabarhotdogs

“El futuro es un poco incierto”, asegura esta entusiasta familia, pero les regocija saberse unidos y confiados en que han direccionado bien sus propósitos gastronómicos. “En este momento –señala Leonela-, mis padres entienden que nuestra misión es mostrar al mundo nuestra gastronomía y lo que tenemos los venezolanos para ofrecer. En el futuro veremos qué va sucediendo. Hay que tener mucha paciencia, porque comenzamos de cero y se debe ir ganando el público. Creo que lo venimos haciendo bien”.

La unión de la familia no se mide por el número de miembros, sino por la fortaleza que hay en ellos, lo que significa un sinnúmero de bondades que benefician a cada uno de sus miembros. Los Hernández, alimentan este principio a diario, tanto en casa como en el negocio, haciendo con ello, una estancia agradable y amena a sus comensales. Siéntanse en casa y hágale honor a su paladar.

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Instagram: @budabarhotdogs

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