Alfonzo Ianucci, cuando eres arte y parte de “Diáspora Venezolana”

Los números y las letras conviven jovialmente en su mente. Es un creador y transformador por naturaleza. Una mano empática, un corazón partido en dos empapado de resiliencia en partes iguales que -desde la fascinante, sonreída y familiar Madrid-, irriga al emigrante venezolano. Alfonzo Ianucci, va con los ojos cerrados al encuentro de sus coterráneos, sin guiones ni preguntas elaboradas, para verlos desvestirse emocionalmente, mientras dibujan las ciudades donde comenzaron de cero como parte de la Diáspora Venezolana.

Por Zeudy Acosta Paredes / Soy Musiú

Tuve primero que confesarle a Alfonzo que la palabra diáspora, se me atravesó en los ojos por primera vez cuando supe de su trabajo en las redes sociales hace cierto tiempo. Nunca leí el libro de Tomás Páez, ni antes la había sentido tan cerca y rosándome la piel como ahora. Razones sobran, es una numerología que pesa, que asombra y, mayormente, genera estupor, pero Alfonzo me asegura que aunque hace dos años apenas el tema surgía en su entorno, “la etiqueta, el nombre Diáspora Venezolana ha calado, no es un término ajeno, y yo he contribuido en ello”.

Las vacas flacas

Diáspora, viene significando la dispersión de grupos étnicos o religiosos que han abandonado su lugar de procedencia originaria y que se encuentran repartidos por el mundo; que en otrora se aplicaba a los judíos cuando fueron expulsados de Israel, pero en la actualidad se destina a cualquier grupo que abandona su lugar de origen; efectivamente, los venezolanos.

Alfonzo Ianucci5

Quizá como la mayoría de sus paisanos, Alfonzo no emigra huyendo de la crisis en sí; siendo hijo de inmigrante italiano aprendió a “ahorrar para las vacas flacas”. Por tanto, en lo que califica como una “posición cómoda” en Venezuela, un día simplemente decidió encausarse a otros rumbos, y así lo hizo, pero no era la primera vez que pisaba suelo español. En efecto, ya había probado el sabor de la migración en la mágica Madrid; en 2006, el sentimiento nacionalista lo empuja de vuelta a Venezuela, allí explica “trabajé por mi cuenta, era comerciante de alimentos para restaurantes de comida rápida, charcuterías y supermercados, y ayudando a mi padre en negocios que tenía. Estuve dos años también metido en la programación informática”.

Hoy, Alfonzo no sólo cuenta vidas, certifica y destaca el paso de venezolanos por otros senderos, él también es arte y parte de esta diáspora desde hace varios años, y aunque ha tenido la oportunidad de visitar a Venezuela, no tiene en mente regresar, al menos a mediano plazo.

Cita a ciegas

Ha llegado y salido de España en varias ocasiones, pero ahora parece estar más centrado y decidido a aprovechar lo que le ofrece, “Llegué haciendo vídeos para terceras personas. Y con los ahorros que tenía sobreviví los primeros meses. Ahora, nuevamente estoy programando para un software de Gestión Empresarial, una especie de SAP. Se llama Baan y lo que hago es modificar el programa para adecuarlo a los clientes que lo tienen instalado”, manifiesta.

Alfonzo es Ingeniero Electricista y Comunicador Social, ambas carreras tituladas en Venezuela. En el día, trabaja como programador en Gestión Empresarial y en los ratos libres –además de ser padre y esposo-, es administrador, productor y postproductor de todo lo que cuelga en las redes sociales que dan cuenta de su pasión por el periodismo audiovisual, dejando en evidencia ese compromiso social que le corre por las venas, al contar vidas de sus paisanos en otras latitudes.

Interesante y mágica le resulta cada cita con un venezolano en algún punto del mapa mundial; no se prepara anticipadamente, no elabora un guión de preguntas, ni se esmera por saber acerca del entrevistado y el lugar. En su momento, es como una cita a ciegas. “Se trata de un encuentro en tono de conversación, y así resulta interesante. Es como visitar a un amigo y éste se emociona mostrándote dónde vive, qué conoce y sabe, dónde se han sentido felices y por eso los describen con emoción y colorido”.

El joven Alfonzo, es un número en la lista de inmigrantes, pero además se ha convertido en voz de quienes transitan por muchas calles, avenidas y lugares a los que nunca pertenecieron, pero que hoy intentan hacerlos suyos. Venezolanos por doquier, haciendo que el cero se convierta en un impulso que los conlleve a dar pasos lentos, pero seguros en esas tierras, muchas veces desconocidas. Son parte de la diáspora a la que “echar pa´lante” les resulta más que una frase hecha de nuestra idiosincrasia, es un deber consigo y con los que aún quedan en la Pequeña Venecia de Américo Vespucio.

Desde el desarraigo

Cerca de 134 entrevistas han ilustrado el paso de Alfonzo por Francia, Italia, Inglaterra, Estados Unidos, y la propia España (en aproximadamente 18 ciudades), donde ha ido a la pesca de nombres, anécdotas, experiencias para contar. “Muchos de estos países y ciudades – destaca-, curiosamente han vivido episodios de guerras, estragos que han obligado a sus habitantes a emigrar; como Lyon cuando vivió la resistencia al nazismo, pero han sido capaces de sanar sus heridas y surgir. Y la gente en perspectiva, no se da cuenta de que pese a ello, se han convertido en referencias mundiales de evolución social”.

¿Cómo nace Diáspora Venezolana?

Cuando me regreso a Venezuela en 2006, era muy chamo, pero echaba de menos no tener la oportunidad de contar lo que se siente desde el desarraigo, de que el país necesitaba a más de uno; de toda la historia que uno se inventa cuando has vivido lejos de tu patria. Probablemente, escuchando testimonios de otras personas que se quedaban fuera de Venezuela, yo no me habría regresado.

Alfonzo Ianucci3

Entonces, frente al número de venezolanos que estaban partiendo a otras tierras, se atrevió a contar desde sus pieles, desde sus ojos, desde sus risas y llantos, sin poses, mostrando que “no es el fin del mundo, sino un proceso, una etapa. Y la idea es esa. Que la gente comprenda que no somos simplemente venezolanos por el mundo, sino una diáspora”.

Una idea que comenzó con un sentido personal pero apuntando a lo universal, va dando pasos acertados a un ritmo que quizá Alfonzo quisiera acelerar, pero sabe que “de la carrera sólo queda el cansancio”. De manera que, mientras se ocupa de sus habituales compromisos personales y familiares, va dosificando el crecimiento no sólo de seguidores, de visualizaciones y “likes” (según sea el caso de la red social), sino en los proyectos que tiene en mente.

“Quizá en un par de años esto podría ser un negocio rentable, pero se me van configurando más ideas y la original se va complementando; he pensado en cortometrajes, pero para todo ello requiero de tiempo. Es un concepto claro esto de contar vidas; sin embargo, si viene un pintor a Madrid, no desperdicio la oportunidad de dejar un registro”, revela.

Su pasión por lo audiovisual, con mayor fuerza en materia cinematográfica lo hizo idearse una manera de darle impulso a la narrativa, en este caso con su canal de YouTube, complementando así el blog y otras redes sociales disponibles.

¿Qué se siente trabajar en la Diáspora, siendo parte de ella?

Se siente bien al contribuir con aquellos que están fuera del país; es como darles voz. Quiero que esos testimonios se mantengan para siempre; de alguna manera se crea una comunidad bonita, que te acompaña, que te lee, te sugiere, da ideas, es gente agradecida, porque parece que sienten que, aun estando afuera, algo del país está con ellos.

Alfonzo Ianucci4

En este largo transitar por testimonios que describe como altamente heterogéneos, Alfonzo señala, con la voz quebrada, que “si algo hace homogénea a la diáspora venezolana es el sentimiento de frustración, en especial de los jóvenes con la clase política venezolana, incluso la opositora; es como que piensan que les han robado al país”.

Diasporando en el ciberespacio

En Instagram (@diasporavenezolana), como lo expresa en su perfil, Diáspora tiene “todas las semanas una ciudad y una historia de emigración diferente”, para sus más de 12K de seguidores; al tiempo que es una red aprovechada para información de carácter político, de derechos humanos, de la realidad trágica venezolana y de videos con mensajes positivos en torno al protagonismo de venezolanos en el exterior.

Muchas han sido así, las ventanas comunicacionales que se han abierto para difusión de información y opinión desde diversas partes del mundo, en especial a propósito del cerco mediático y la censura implantada en Venezuela. Lo propio ha hecho Diáspora Venezolana a través de sus redes sociales; en Facebook dispone de 650 miembros, una página que sirve de canal para publicar noticias, entrevistas, memes, reportajes de diversa procedencia, además de aquellos que cuelga su propio administrador, siempre inherentes al caso Venezuela.

Situación similar puede verse a través de su canal de YouTube donde supera los 2 mil 600 suscriptores y presenta un conjunto de videos de manufactura propia, producto de los cinco países que ha visitado para encontrarse con algún venezolano y, sacar provecho de sus historias que, a la postre, replica en sus cuentas de Twitter, el blog, y las redes sociales ya mencionadas. “Veo que tiene mucho potencial porque la mitad de las vistas de mis publicaciones son de fuera de Venezuela y somos una migración exótica. Para el mundo apenas nos estamos dando a conocer”.

Se hace camino al andar

Una de las ideas que más le seduce cuando mira hacia un futuro cercano es poder realizar un documental; sin embargo, está consciente de que para ello requiere de al menos una o dos personas. “Tengo escrito uno, que narraría el origen de la Diáspora Venezolana petrolera, que arranca con el discurso de Chávez botando a los gerentes de Pdvsa en 2002”.

Diáspora Venezolana, creador
Alfonzo Ianucci relata historias de venezolanos alrededor del mundo

Aunque con los pies siempre sobre la tierra, Alfonzo también es un soñador imperturbable, a quien todo la senda andado le resulta insuficiente “siento que estoy al 15% del camino que quiero recorrer. Quiero ir a Latinoamérica y grabar un especial partiendo desde Colombia, pasando por Ecuador, Perú, Argentina y Chile, porque además tengo invitaciones para todos esos sitios”.

Desde luego que proyección no le falta, reconocimiento lo tiene, pero ahora apunta al establecimiento de alianzas que le permitan potenciarse y dedicarse de lleno a esta pasión, porque Alfonzo lo ha comprendido: “Las oportunidades grandes nacen de haber sabido aprovechar las pequeñas” (Bill Gates).

REDES SOCIALES

Facebook: Diáspora Venezolana
YouTube: Diáspora Venezolana 
Instagram: @diasporavenezolana
Blog: https://diasporavenezolana.net/blog/

Anuncios